Se dice que “la ciudad es el locus de la memoria colectiva”, ya que la memoria está ligada a hechos y a lugares. Frances Yates señalaba que los griegos inventaron el arte de la memoria: una técnica basada en imprimir imágenes en lugares. Estos espacios, generalmente arquitectónicos —“construidos o dispuestos por el hombre”—, quedan fijados y organizados a través de recorridos.
Desde esta perspectiva, el sentido del lugar se reinventa tanto por lo que permanece como por lo que ha desaparecido. Lo ausente también construye memoria.
Habitamos la ciudad atravesando trayectorias preestablecidas por arquitectos y urbanistas, pero son nuestros desplazamientos los que narran la experiencia del espacio. En ese tránsito, acumulamos imágenes, relatos y huellas que configuran nuestra identidad.
En el caminar —y en la narración de ese recorrido— se forma la memoria.
En este sentido, como propone Michel de Certeau, los relatos y las imágenes pueden pensarse como “metáforas”: prácticas espaciales que atraviesan, organizan y conectan lugares. Cada recorrido es una forma de escritura; cada imagen, una huella de ese desplazamiento.
Las fotografías estenopeicas que componen esta serie se inscriben en esa lógica: no registran simplemente la ciudad, sino que la recorren, la interpretan y la reescriben como experiencia
Fotografías estenopeicas realizadas con cámara caja de fósforos y pelicula de 35 mm. 
(EN)
It is said that “the city is the locus of collective memory,” since memory is tied to events and places. Frances Yates argued that the Greeks invented the art of memory: a technique based on imprinting images onto places. These spaces, generally architectural—“constructed or arranged by humans”—are fixed and organized through specific routes.
From this perspective, the meaning of place is reinvented through both what remains and what has disappeared. Absence, too, constructs memory.
We inhabit the city by moving through paths pre-established by architects and urban planners, yet it is our own movements that narrate the experience of space. In this process, we accumulate images, stories, and traces that shape our identity.
Memory is formed through walking—and through the narration of that movement.
In this sense, as proposed by Michel de Certeau, narratives and images can be understood as “metaphors”: spatial practices that traverse, organize, and connect places. Each route becomes a form of writing; each image, a trace of that movement.
The pinhole photographs that make up this series operate within this logic: they do not simply record the city, but rather traverse it, interpret it, and rewrite it as experience.
Pinhole photographs made with a matchbox camera and 35 mm film.
Exposición Centro Cultural Conti (2019)
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